“RICITOS DE ORO”
En un bosque florido y frondoso vivían tres ositos, un papá, una mamá y el pequeño osito. Sin embargo, su casa estaba muy muy sucia.
Como cada día, la familia de ositos salió a pasear al bosque y de repente, tras dejar la casa sola, paso por su lado una joven niña, llamada Ricitos de Oro. Se asomó a la ventana de la casa, la cual olía muy mal, y al ver como estaba decidió entrar.
“¡Oh! ¡Qué casa más sucia! Tengo que limpiarla y ordenarla, mamá siempre lo dice.”
Así que Ricitos de Oro, se puso un delantal que vio guardado en un cajón y comenzó a limpiar la casa. Empezó por las camas que estaban en la habitación. Una de ellas era muy grande, la de papá osito; otra era mediana, la de mamá osito; y había una muy muy pequeña, que era la del pequeño osito. Pero aún le quedaba trabajo... Las sillas del comedor se encontraban tiradas en el suelo e incluso la más pequeñita estaba rota, así que con un martillo comenzó a arreglarla.
Ya tenía las habitaciones y el comedor limpio, por lo que se merecía una recompensa. Fui a la cocina donde hizo sopa, pero pensándolo mejor, decidió hacerle también de cenar a esta familia de ositos. Cogió cuatro cuencos y puso en ellos sopa muy caliente para el papá osito, sopa helada para mamá osito y sopa templada para el pequeño osito y para ella.
Esperando estuvo muy poquito, puesto que la familia oso llego a casa al acabar de servir la niña. Esta, quien sentada en la silla esperaba, saludo a la familia, quien estaba asombrada por cómo estaba su casa.
“¿Qué ha pasado? ¿Quién ha limpiado?”
“He sido yo y os he preparado la cena.”
La familia de osos junto con la niña se sentó en la mesa y comieron mientras charlaban. Ricitos les dijo lo importante que era tener la casa limpia y que debían mantenerla así siempre. Y los ositos, finalmente, la mantuvieron muchos muchos años.
Espero que os guste.
Un saludo.
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