“PINOCHO”
Érase una vez, un niño llamado Pinocho, que se pasaba los
días llorando y llorando porque estaba muy solo. Por ello decidió crear un
hombrecillo para que pudiera acompañarlo, este hombrecillo se llamaría
Gepetiño.
Gepetiño era un hombre viejo y adorable. Pinocho seguía muy
triste, ya que Gepetiño no tenía vida propia, pero un día apareció un hado
madrino y como vio que pinocho lloraba y lloraba decidió darle vida a ese
pequeño hombrecillo.
Al día siguiente, cuando Pinocho se levantó de su cama tenía
preparado en su mesa un rico desayuno.
- ¿Quién ha hecho esto? pregunto Pinocho.
- A lo que Gepetiño respondió: he sido yo, quería prepararte
el desayuno para agradecerte tu amabilidad.
Un día Gepetiño decidió salir a
la calle y se encontró con un hombrecillo
muy parecido a él. Este le dijo que si quería ir a jugar con él, Gepetiño pensó
que solo serían unas horas y no recordó que Pinocho estaría solo y triste sin
su compañía.
Pasaron toda la mañana y la
tarde jugando, cuando de repente Gepetiño recordó que Pinocho estaría solo y
triste, salió corriendo a buscar a Pinocho, que se encontraba muy perdido andando
solo por las calles de esa gran ciudad. Cuando Gepetiño lo encontró, estaba
llorando en una esquina junto con un señor que también parecía muy triste. En ese momento Gepetiño y Pinocho se dieron un
gran abrazo y Gepetiño le preguntó:
-Señor Qué le pasa?
- A lo que el señor respondió: tenía un amigo
como tú, pero un día se fue a jugar y ya no volvió.
- No te preocupes, nunca más vas
a volver a estar solo. Dijo Gepetiño.
Tras esto el enorme señor le dio
un abrazo a Pinocho y Gepetiño. Y los
tres se prometieron que siempre jugarían juntos, y que nunca más volverían a
sentirse solos.
FIN
Un saludo. Buenas noches.
No hay comentarios:
Publicar un comentario